viernes, septiembre 02, 2005

PEDAZOS DE DECIBEL

Antes que comiencen las recriminaciones por promesas incumplidas, algunas apostillas sobre lo poco que quedó en mi desbastada (Cerati dixit) cabeza luego del poderoso Decibel Fest.

-Buena concurrencia de público, calculo que unas 300 personas, signo alentador teniendo en cuenta la poca publicidad que recibió el evento. En la entrada apenas localicé un par de celebridades: estas eran George Fernández y el inefable Norbi Cambiasso, con quien mantuve una breve aunque jugosa charla sobre blogs y yerbas similares (Norberto se reveló como un seguidor consuetudinario de FYT y deslizó algún que otro palito para la gente de Malelemento, nada del otro mundo anyway). Tomasín no dio señales de vida, por lo que la noche quedó así renga de stars.

-El evento lo inició a lo ganador Don Nelson Gastaldi, todo un dandy a sus setenta largos, quien subió trajeado y acompañando vestuario con sombrero al tono. Su set consistía de dos sintes -un Casio y un Yamaha- que emitían una considerable gama de sonoridades discordantes sobre las que el hombre iba realizando alguna que otra intervención en las teclas. Mis inconvenientes con el show de Gastaldi tuvieron que ver con el factor cheesy (sagra) promovido por los sonidos de sintetizador elegidos, que me recordaban un tanto demasiado al García de la última década y media. Por el resto, ningún problema. El hombre finalizó luego de dos piezas algo extensas y se retiró ovacionado, momento que aproveché para abandonar el lugar y procurarme un par de drinks.

-James Plotkin siguió con un corto set (15 minutos) en el cual el neoyorquino musicalizó con laptop una serie de imágenes cuya procedencia no recuerdo. Miserablemente, no llegué a ingresar a tiempo para ver esto debido a un error de cálculo (estaba afuera chupando y me entretuve de más) por lo que mi principal excusa para presenciar el evento me dejaba en ascuas y con la puteada a flor de labios. Ante eso, no me quedó otra que seguir tomando para tratar de superar el regusto amargo de esta pequeña frustración. Nueva salida del Empire y a seguir empinando el codo, entonces.

-Más presentaciones continuaron: Cosmic Mostachiolli, Minexio, Tom Hovinbole, Lasse Marhaug, durante las que me mostré receptivo y eufórico (bardero podría sugerir alguien), aunque a decir verdad no tengo muy en claro a cuento de qué venía mi afán de participación. Seguro que estuvo bien bueno. Promediando el evento ya había logrado colar al recinto con un par de botellas encima, así que conseguí terminar el show dentro de la sala y en absoluta paz conmigo mismo. De acá en más, pausas sólo se efectuaron para recorrer al trotecito los 20 metros que me separaban del baño.

-Decibel concluyó con un set cercano a la media hora del más puro y duro noise a cargo del trío conformado para la ocasión por Anla Courtis (guitarra), Marhaug y Plotkin (laptops). Muy disfrutable, en esos momentos me encontraba en primera fila -tal vez segunda- y pude vitorear a piacere el buen hacer de los músicos. Dije media hora aunque perfectamente pudo haber sido medio siglo, a esa altura de la soiree mi sentido espacio-temporal estaba estropeado sin remedio. Final, aplauso, medalla y beso por parte de la concurrencia, luces a tope en la sala y mi saludo afectuoso al amigo Plotkin, quien, cual guinda al postre, me deja como souvenir un compacto del último Khanate (AGUANTEEEEEEEEEEEEEEE). Lo demás, imagínenlo...
Adios, gente linda del Decibel, nos veremos el año entrante si la dicha acompaña.

PD: Escaso -por no decir NULO- porcentaje de minas dables en el auditorio. La música experimental, junto con el noise y el metal extremo, parece ser un terreno definitivamente vedado a la sensibilidad feminoide. Lástima el chabonaje, no?